Mi mujer, mi esposa, mi amiga, mi confidente, la madre de mis hijos, mi amante… Hay muchas formas en las que podría dirigirme a Ana, incluso hasta por su nombre 🙂 Pero si existe una palabra, que en esta etapa de nuestras vidas, la define muy bien, es esa: mi compañera.

Compañera, porque son ya casi 20 años juntos. Casi la mitad de nuestras vidas unidos de alguna u otra manera. Primero siendo solo amigos, compartiendo esas cartas que podías releer una y otra vez, sintiendo el olor de la tinta y el tacto del papel… Las primeras escapadas a Sevilla cuando el mundo se me quedaba pequeño… Los primeros días juntos en Madrid, cuando se cumplió el sueño eterno, compartiendo techo, lecho y vidas… Y luego sin darte cuenta la boda, y luego sin darte cuenta los embarazos, que sin darte cuenta también te traen los hijos…

Y en eso estamos ahora, trabajando juntos para criar a nuestros hijos. Son nuestro principal tema de conversación, de orgullo y de discusión. Son nuestra vida. Y como padres, formamos un equipo, como si fuésemos compañeros… Nos tenemos que apoyar el uno en el otro, y luchar duro. Menos mal que los cimientos son sólidos, porque una familia numerosa es alucinante, pero a veces difícil 🙂 Recuerdo mucho las sabias palabras que el tío Jose nos decía al Tigre y a mí… «¡¡¡Qué duro es ser padre!!!»

Por eso mi pequeño homenaje hoy a mi compañera, que tanto se esfuerza en sacar todo adelante… Cansada de la larga jornada, aún ha tenido paciencia para hacer de modelo y probar iluminaciones naturales… Encima eso 🙂 Te quiero mucho, compañera 🙂