Cerramos, de momento, esta trilogía dedicada al otro cachorro que me quedaba por retratar en el parque…

Ahí, de pie, con su camiseta que le dieron el «día del niño pepinero», con sonrisa leve y mirada tierna, dista mucho del pequeño monstruo que posteriormente hará de rabiar a sus hermanos pequeños… 🙂

Toda una aventura llevarlos al parque… ¿Quién llorará primero? ¿Quién pegará primero a quién? ¿Quién se escapará más lejos? A pesar de todo, me lo paso genial. Y siendo sinceros, esto va demasiado deprisa, y dentro de nada pasarán de bajar a jugar con sus padres, porque querrán irse por ahí con sus amigos…